SUSCRIBASE

Estamos en medio de la que se ha denominado “cuarta revolución industrial”. Los modelos de negocio que quedan afectados en este entorno son aquellos en los que el manejo de información se realiza de forma manual, o en los que, aun teniendo sistemas de información automatizados, no se considera a los datos como activos estratégicos de la organización.


Escrito por: Jaime Álvarez


Mucho se ha escrito sobre Transformación Digital recientemente. Pareciera ser el vértice en el que confluyen todas las ideas sobre estrategias de gestión en las áreas de tecnología. Pero la Transformación Digital es mucho más que tecnología, es sobre los modelos de negocio, y la sostenibilidad de las organizaciones.

 

Comencemos con los modelos de negocio. No hay duda en que la tecnología puede beneficiar a una organización. ¿Puede la tecnología hacer que los procesos misionales y administrativos más rápidos y eficientes? ¡Por supuesto! Este es el uso común que ha tenido la tecnología en las empresas: maquinarias que logran una mejor productividad, sistemas informáticos que reducen el tiempo que toman las tareas de oficina, software que permite controlar los puntos de venta a un costo mínimo, mejores instrumentos médicos, solo para poner unos ejemplos. Las invenciones tecnológicas son rápidamente aprovechadas por todo tipo de organizaciones (y por gobiernos) para hacer que su negocio sea un “mejor negocio”, con mayor productividad a un menor costo, normalmente sin tener que cambiar el modelo de negocio.

 

Sin embargo, la evolución natural de la tecnología genera en ocasiones cambios tan drásticos que son llamados revoluciones industriales. En una revolución industrial, no solamente se logran mejores invenciones: se abren rápidamente espacios para nuevos tipos de invenciones que obligan a cambiar modelos de negocio. Quien no se adapte, queda fuera del mercado. Por ejemplo, en la primera revolución industrial, caracterizada por el uso intensivo del vapor como fuerza motriz, se inventaron máquinas que permitían disminuir significativamente costos de producción de bienes tales como textiles y papel. En estos sectores, las empresas que incorporaron la nueva tecnología en sus modelos de negocio dejaron de ser artesanales y locales, y se convirtieron en emporios globalizados basados en la producción en masa. Las empresas que seguían utilizando procesos manuales quedaron en su gran mayoría excluidas del mercado, sin importar qué tan bien lo hicieran.

 

Estamos en medio de la que se ha denominado “Cuarta revolución industrial”. Los modelos de negocio que quedan afectados en este entorno son aquellos en los que se maneja información, es decir, todos. Esta nueva revolución se diferencia también de las anteriores en un punto clave: la tecnología es necesaria, pero está lejos de ser suficiente. De hecho, estudios llevados a cabo por consultoras como McKinsey y Capgemini indican que los retos más grandes que enfrentan las empresas para llevar a cabo una transformación digital exitosa son de tipo cultural, no de tipo tecnológico. Capgemini nos ofrece además una clave para apalancar exitosamente el factor cultural de la transformación, utilizando la co-creación, tanto como estrategia como principio. La idea es que la co-creación genera una verdadera apropiación de la evolución, al generar empoderamiento hacia las iniciativas de cambio.

 

En este contexto, tanto los capítulos como la parte administrativa de Uniandinos tienen la oportunidad de enfocarse principalmente en orientar la oferta de valor de la Asociación, hacia el establecimiento de un relacionamiento directo y continuo con los egresados, que contribuya a fortalecer el sentimiento de la Comunidad Uniandina. Esto conlleva una cultura de apropiación apoyada en una relación co-creada desde la Asociación con Uniandes y los egresados, y a partir de allí construir una oferta integral de servicios de desarrollo personal y profesional y en beneficio de la comunidad. Desde el punto de vista tecnológico, Uniandinos cuenta con un gran potencial de apoyo en la información histórica de sus egresados, y en la integración de sus sistemas actuales, para ampliar su oferta de servicios.

 

Soñando con un futuro en el que Uniandinos haya consolidado plenamente su Transformación Digital, se puede pensar en que la Comunidad Uniandina dé el salto para convertirse en el epicentro de un ecosistema de pensamiento, innovación, soluciones y crecimiento, que apoye a profesionales, académicos, empresas y gobierno.

 

Otros articulos de esta edición

Este es Jorge Orlando Melo, un apasionado por la historia de nuestro país.

Edición 46 | 42 visitas
Artículos relacionados

Este es Jorge Orlando Melo, un apasionado por la historia de nuestro país.

Edición 46 | 42 visitas