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Escrito por: Yulieth Mora


Culturas milenarias

Para ir desde Bogotá hasta el resguardo Mirití Paraná, territorio de las etnias Yukuna, Letuama, Tanimuca y Matapi en Colombia, se debe tomar un vuelo comercial hasta Leticia (Amazonas), luego otro más corto hasta el resguardo La Predrera y, finalmente, subir por el río Mirití Paraná en un bote durante 10 horas. Se trata de un largo viaje que la filósofa y antropóloga de la Universidad de los Andes, Carolina Bermúdez Currea, tuvo que hacer varias veces desde 2011 cuando fue parte del proyecto Orígenes, liderado por Artesanías de Colombia —entidad vinculada al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo— y realizado gracias al trabajo de un grupo interdisciplinario que buscaba fortalecer las tradiciones de unas 34 comunidades indígenas y afro de todo el país, y apoyarlas en convertir su actividad artesanal en una alternativa productiva para cada comunidad.

“En Mirití Paraná hice mi mayor labor. La comunidad Puerto Guayabo quería vender sus artesanías en un escenario comercial y enviaron una carta a Artesanías de Colombia. Recibí esa carta y mi misión era ponerme en contacto con ellos, empezar el proceso, pero allá no hay señal de celular. Fue una locura intentar entablar un canal de comunicación… Hay un primo de ellos que es médico y trabajaba en la cabecera del río, entonces lo que hacíamos es que escribía un correo al primo médico, él lo imprimía, lo mandaba en un bote, la carta llegaba a la comunidad y ellos respondían de vuelta”, cuenta Bermúdez sobre ese primer contacto que repetiría ya junto a otros profesionales vinculados al proyecto.

Y es que en esta comunidad se ha reservado el oficio de la cerámica, bajo su técnica tradicional, a unas 26 mujeres que combinan diferentes tipos de barros para elaborar piezas únicas. Además, la comunidad Puerto Guayabo participó con sus artesanías en diferentes ediciones de la Feria Expoartesanías en Bogotá, con un éxito evidente que le permitió ganar la Medalla a la Maestría Artesanal.

“Allí empiezan las dinámicas y el choque comercial con clientes que quieren 100 piezas y se les explica que no se puede sacar todo el barro que se quiera, porque eso tiene que ver con un permiso a su dueño espiritual para sacar la materia prima, porque ellos no empiezan a hacer las primeras figuras que se les ocurran sino que tienen unas figuras determinadas y porque, por ejemplo, los chamanes hacen parte de la elaboración de estas piezas… fuera de lo que implica el transporte”, explica la antropóloga.

Sin duda, para Bermúdez, el gran aprendizaje de esta comunidad del Amazonas colombiano tuvo que ver con la cultura de comunidad, pues a diferencia de lo que pasaba en otros grupos, las ganancias de las ventas eran reconocidas por igual para la

comunidad, sin importar si el artesano individualmente había logrado vender su pieza. “El trabajo con ellos gira la lógica de proyectos que tienen una visión asistencialista. Siento que esta comunidad fue un ejemplo para el proyecto y para otras comunidades, siento que fue al revés, que aprendimos. Sale uno como regañado porque son tan sabios. Ellos llevan manejando ese territorio por muchos años, son comunidades muy fuertes”, afirma Bermúdez.

Actualmente, Carolina vive en Australia, hace una maestría en Política Social porque sin duda su interés se concentra en el empoderamiento de los grupos indígenas y el establecimiento de puentes con diferentes instituciones que permitan a las comunidades más autonomía en sus procesos sociales.

“Algunos piensan en políticas con las mejores intenciones, pero a veces no funciona ese modelo de incluir a un grupo minoritario en un sistema de educación o salud… Lo veo en términos de experiencia, cuando uno está haciendo algo, el que más lo ha hecho durante años es el que sabe, y los grupos indígenas llevan miles de años manejando el territorio. ¿Por qué no aprender y preguntarles a ellos? Pero todo lo contrario, creemos que son incivilizados porque andan con ropa diferente, porque no hablan español, y en realidad son unos sabios, tienen un conocimiento milenario”, puntualiza esta Uniandina que volverá a Colombia en un par de años para poner en práctica toda su experiencia.

Conéctese con el Proyecto Orígenes

 

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