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Dentro de las categorías evaluadas, por ejemplo, se encuentra el porcentaje de empresarios intencionales, donde Colombia sigue siendo el tercer país del mundo y el primer latinoamericano con el mayor porcentaje. Sin embargo, solo el 16% del total de personas que quieren emprender lo hacen realidad, y muchas veces el obstáculo es la financiación.


Escrito por: Yulieth Mora


Según el Índice Global de Innovación (Global Innovation Index - GII), realizado de forma conjunta por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Universidad Cornell y la Escuela de Negocios INSEAD, Colombia ocupa el puesto 65, entre 127 economías evaluadas.

 

La calificación del país pasó de 34,2 sobre 100 en 2016, a 34,8 en 2017, lo que le permitió mantenerse en quinto lugar en materia de innovación en Latinoamérica, por debajo de Chile, Costa Rica, México y Panamá, y arriba de Uruguay, Brasil, Perú y Argentina. Países como Suiza, Suecia, Holanda, Estados Unidos y Reino Unido, con calificaciones que no bajan de 60,89, son los actuales líderes del ranking que se ha consolidado como un índice de referencia mundial para evaluar la innovación en las naciones.

 

Su método se concentra en evaluar instituciones, capital humano e investigación, infraestructura, sofisticación del mercado y sofisticación de negocios en cada país y, además, analiza los resultados en términos de conocimiento y tecnología, y creatividad.

Entonces, ¿cuál es la importancia de la innovación para los países? ¿Por qué medirse en un ranking y competir en la región? Según Francis Gurry, director general de OMPI, la innovación puede contribuir a transformar el actual auge de la economía en crecimiento a más largo plazo. “La innovación es el motor del crecimiento en nuestra economía mundial, cada vez más dependiente de los conocimientos, pero son necesarias más inversiones para promover la creatividad humana y el rendimiento económico”, afirma.

 

¿SOMOS EMPRENDEDORES?

 

Y aunque la innovación puede producirse desde distintas áreas y posiciones, es innegable admitir que el emprendimiento hace parte de ese ecosistema, como aliado fundamental en la construcción de ese crecimiento para el país. 

 

Así bien, resulta importante analizar la posición de Colombia en esta materia: el  Índice Global de Emprendimiento (IGE) 2017 ubica a Colombia en la tercera posición en Latinoamérica y en el puesto 44 a nivel mundial.

 

Dentro de las categorías evaluadas, por ejemplo, se encuentra el porcentaje de empresarios intencionales, donde Colombia sigue siendo el tercer país del mundo y el primer latinoamericano con el mayor porcentaje. Sin embargo, solo el 16% del total de personas que quieren emprender lo hacen realidad, y muchas veces el obstáculo es la financiación.

 

Para Juan Carlos Garavito, gerente general de iNNpulsa Colombia, entidad que en 2017 movilizó $117.000 millones en recursos para promover el emprendimiento y  la innovación en el país, y que tiene como objetivo convertir a Colombia en una de las tres economías más innovadoras en 2025 y una de las más competitivas de América Latina en 2032, “innovar no necesariamente se debe asociar al planteamiento de algo complejo y extraordinario, lo realmente importante es pensar en cómo se puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas a través de lo que se hace”, afirma.

 

Y es que hoy en día es más frecuente escuchar sobre emprendimientos sociales que generan modelos de negocio sostenibles y que impactan positivamente a las comunidades.

 

En ese sentido, el uniandino Jerónimo Castro Jaramillo, director de Colfuturo, entidad que financia la formación en posgrados de profesionales colombianos, reconoce que actualmente es evidente que la mayoría de los becarios que se postulan para obtener los beneficios de la entidad no solo lo hacen para alcanzar un beneficio personal, sino además para trasladarlo a comunidades o entornos que requieren soluciones, y quizá por ello los becarios están optando por emprender e innovar: “veo gente que tiene legítimamente la intención de resolver problemas de otros seres humanos y eso me parece muy poderoso como motor. Alguien que identifica un problema y que usa la innovación y la creatividad para resolverlo, que se conecta con un mercado, termina siendo muy exitoso y, además, resolviendo un problema”, explica.

 

Hoy Colfuturo, por ejemplo, cuenta con un programa de redes, empleo y emprendimiento, que se ha venido construyendo con el objetivo de crear conexión entre los becarios que quieren emprender. “El apoyo de Colfuturo tiene una parte que es una deuda, y cuando uno va a ser emprendedor casi lo que debería evitar al máximo es tener una deuda. Yo admiro especialmente a los beneficiarios de Colfuturo que son emprendedores, porque de alguna manera están superando un obstáculo en su etapa inicial que hace más difícil emprender, porque tiene que responder a una deuda que trae por su formación”, afirma Castro.

 

 

INNOVACIÓN: DE LA ACADEMIA A LA INDUSTRIA

 

Según Jorge Hernández, director de Innovandes, Centro de Innovación de la Universidad de los Andes, que hoy en día cuenta con la participación activa de cerca de 3.000 uniandinos, entre estudiantes, profesores, egresados y empleados, el objetivo del laboratorio que dirige no solo radica en generar conocimiento, sino en generar unión por medio de lo que él denomina la triple hélice: universidad, empresa y Estado, “así logramos realmente hacer innovación, no importa si es un modelo de negocio, si son procesos, invenciones o investigaciones. En Innovandes somos conectores de la innovación”, expone.

 

Y es que, sin duda, una característica vital para fortalecer la innovación tiene que ver con la conexión entre la academia y la industria, y en eso entidades como iNNpulsa también lanzan su mirada: “no se puede investigar por investigar y no se puede emprender por emprender, es necesario que de un lado se conozcan las condiciones actuales del mercado, las demandas de los clientes y los riesgos potenciales de las industrias de cara a la internacionacionalización y los nuevos modelos de negocios, y que del otro se den los puentes necesarios y la información para preparar profesionales capaces de romper las trabas del mundo actual, de proponer ideas y crear modelos que sirvan, generen beneficios y perduren en el tiempo”, explica Juan Carlos Garavito, de iNNpulsa Colombia.

 

En la preparación de esos profesionales, Castro, director de Colfuturo, afirma que los becarios sí están en la búsqueda de programas con innovación en el exterior, pero no porque el país no cuente con programas de este tipo, sino porque la experiencia de viajar a otro país permite una mayor apertura: “alguien que hace una maestría en Stanford está conviviendo en un centro natural de innovación. La innovación sucede en muchos espacios, en un almuerzo, en un BBQ, en una conversación de pasillo con un compañero o con un profesor, sucede de ver cosas que uno no esperaba”, comenta.

 

 

EMPRENDER, FRACASAR, VOLVER A EMPRENDER

 

Según Hernández, de Innovandes, “hay que romper el paradigma de que no se puede. Decirle a la cabeza: ‘no más hubieras’, ‘no más deberías’. Innovar no es un problema de experiencias, es un problema de personas. Hay que entender los problemas con calma, hay que observarlos y ver las oportunidades. Luego escríbalas, cuénteselo al mundo, conecte aliados”.

 

Por su parte, Garavito explica que los colombianos somos una cultura adversa al riesgo, “la idea es no tener miedo a aventurarse y pensar en grande. Los colombianos somos muy creativos y capaces de generar productos con valor agregado que diversifiquen y hagan crecer la economía”.

 

Sin embargo, Castro es realista al admitir que, “El fracaso en Colombia se sigue castigando muy duro. Cuando una compañía fracasa hay un estigma, como que hay un castigo a ese emprendedor, pero en otros países no es así”.

 

UNA COLOMBIA DISTINTA
 

Con el panorama de una Colombia que busca innovar y emprender desde diferentes frentes, hoy se habla del país como un destino favorable para invertir en nuevos proyectos, y según Garavito, “la etapa de posconflicto traerá mejores oportunidades para que los sectores se desarrollen con muchísima más fuerza y para que la inversión extranjera venga con mucha más confianza”.

 

“La innovación es el resultado de la combinación de un proceso de invención y un proceso de emprendimiento que crean nuevo valor económico para un público definido y para la empresa que lo desarrolla, contribuyendo así a incrementar la productividad y la competitividad de estas, y en esa definición es clave comprender la importancia de la innovación”.

 

¿Qué es innovación?

 

“La innovación no es una invención, no es en sí un proceso; la innovación no es una cosa si al final de toda su cadena no hay una generación de valor para alguien que diga: ‘eso me transformó la vida’. Quienes perciben la innovación son las personas”.

Jorge Hernández, director de Innovandes.

 

¿Se puede hacer emprendimiento sin innovación?

 

“Casi que uno diría que no. De alguna manera hay que cambiar las reglas del juego para tener éxito. La mayoría de los emprendimientos exigen innovación constante”.

Jerónimo Castro Jaramillo, director de Colfuturo.

 

¿Se necesita dinero para emprender?

 

“Lo más importante es idear y desarrollar un producto innovador con potencial de escalabilidad hacia diversos mercados”.

Juan Carlos Garavito, gerente general de iNNpulsa Colombia.

 

“No, en absoluto, tú innovas con ideas y muchas veces ponerlas en práctica no requiere inversión económica, a veces innovas cambiando solo comportamientos”.

Jorge Hernández, director de Innovandes.

 

 

 

CASOS DE ÉXITO

 

POLYMATH

(Fundada en 2012 por la chino-americana Wenyi Cai)

Organización colombiana dedicada a identificar oportunidades de mercado. Conecta emprendedores con buenas ideas y crea modelos de negocio para aprovecharlas. Dos de sus emprendimientos son: Táximo y Aflore, y sus socios son Ana Barrera y Antoine Dumit, becarios de Colfuturo.

Web: polymathv.com

Facebook: @polymathv

 

ALDEA

 

ALDEA es el programa de iNNpulsa Colombia que busca construir una comunidad donde empresarios y emprendedores innovadores tienen la oportunidad de superar las barreras más difíciles. Por medio de un proceso de convocatoria que incluye cuatro retos, los empresarios que hagan parte de ALDEA podrán conectarse con mentores, asesores, inversionistas y entidades de crédito, entre otros actores clave, teniendo como punto de encuentro una plataforma virtual (aldeainnpulsa.com). En su primer año, ALDEA ha beneficiado a 136 emprendimientos con una inversión de más de 6.300 millones en servicios especializados, y los emprendedores que ya terminaron sus asesorías reportaron, en promedio, un 30% de incremento en ventas por la aplicación de mejoras en el área comercial.

 

BLOOMBERG

 

Según el índice de innovación de Bloomberg 2018, Corea del Sur —con un puntaje de 89,28— y Suecia —con 84,7— son los países más innovadores en el mundo. Singapur, Alemania, Suiza, Japón, Finlandia, Dinamarca, Francia e Israel son los países que completan el top 10.  Algunos de los criterios de selección de Bloomberg son: inversión en investigación, número de empresas de tecnología que concentra cada país, número de personas graduadas en carreras de ciencia y tecnología, entre otros. Cabe resaltar que ningún país latinoamericano hace parte del ranking de los 50 países más innovadores del mundo.

 

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