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El último trimestre del año suele estar cargado de momentos significativos, y es la emoción que asalta a la gran mayoría de los colombianos cuando se avecina la temporada navideña lo que hace que cada vez se sienta con mayor anticipación su ambiente entre la gente, en las vitrinas de los almacenes, en las calles, en los centros comerciales o en los anuncios publicitarios.


Escrito por: Emerson Martínez Velásquez


La Navidad es una fiesta en la que se ha ido mezclando su original carácter religioso, de raíz cristiana, con la tradición familiar y laica de la convivencia. Así como es celebrada por los cristianos, también lo es por personas no creyentes, quienes la asumen como festejo social y familiar, sin vincularla con la práctica de una religión.

A lo largo del siglo XIX se consolida la celebración de la Navidad como la conocemos hoy en día. El intercambio de regalos empieza a volverse un hábito inseparable de esta festividad, junto con la difusión de la figura de Papá Noel o Santa Claus –según el lugar se le llama de una u otra forma–. Costumbres que, gracias al mercadeo norteamericano, se han expandido por todo el mundo con un carácter distinto al religioso.

En muchos países de América Latina, incluida Colombia, la familia (no sólo nuclear sino también extensa) constituye el centro de la vida social, y en torno a ella se desarrollan las celebraciones más importantes y de mayor participación en el país. En este contexto, la Navidad se ha constituido históricamente en un espacio de revalidación de los lazos afectivos y sociales y que unen a las familias y comunidades.

El último trimestre del año suele estar cargado de momentos significativos, y es la emoción que asalta a la gran mayoría de los colombianos cuando se avecina la temporada navideña lo que hace que cada vez se sienta con mayor anticipación su ambiente entre la gente, en las vitrinas de los almacenes, en las calles, en los centros comerciales o en los anuncios publicitarios.

Lazos más fuertes, economía en alza

Santiago Silva, antropólogo uniandino, explica que “todo el ritual de la Navidad está atravesado por la temática religiosa, pero esta es secundaria, y ello se puede constatar observando cómo se imponen tradiciones norteamericanas no basadas en el rito católico de la Navidad, y en donde la figura de Papá Noel (Santa Claus o San Nicolás) reemplaza a la figura principal de la Navidad en Latinoamérica, el ‘Niño Jesús’. La implantación de un modelo estadounidense de la Navidad no sólo ha llevado a cambiar la figura que representa la llegada de esta festividad, sino también los alimentos que se consumen –ganando terreno el pavo, de procedencia norteamericana– y las simbologías asociadas. Todos estos factores, y muchos otros, influyen en el comportamiento de los colombianos durante estos días de celebración, resultado de un proceso de sincretismo cultural y religioso que está cerca de ser global”.

Hoy, la economía industrial requiere que el consumidor compre de forma constante. Ante este hecho, muchos almacenes en el país ofrecen desde los meses anteriores a diciembre su portafolio de productos para la época navideña con precios más económicos. Es por ello que en octubre y noviembre nos vemos bombardeados de publicidad, expuestos a un sinfín de mensajes comerciales que buscan persuadirnos a realizar gastos con ocasión de las fiestas de Navidad. Para los colombianos esto se traduce en invertir en la compra de regalos o detalles para sus familiares, amigos o conocidos. Según datos de Fenalco, en el pasado diciembre un colombiano promedio destinó más de $600.000 en los presentes que acompañan a la época, y el 35% de los colombianos ha gastado esta cifra en la compra de obsequios.

Esto también lo explica Silva, afirmando que “el regalo es un instrumento que sirve para establecer relaciones de reciprocidad, fortaleciendo los lazos sociales desde un punto de vista simbólico. Mediante la repartición de regalos (que no es un intercambio, es literalmente un ‘don’) buscamos estrechar los lazos que nos unen a nuestros familiares y allegados. La misma función la cumple el acto de compartir alimentos generosos en cantidad y en calidad: la alimentación se convierte también en un vehículo para demostrar la importancia que le damos a nuestros vínculos”.

Desempleo, el único en caída

Durante el último trimestre del año son varios los sectores económicos cuyas actividades crecen. El comercio es uno de ellos, pues se ve incrementado por la demanda de las personas que, impulsadas por el ánimo alegre que caracteriza a los días navideños, hacen todo tipo de compras para estas fechas, lo cual a su vez ayuda a que el desempleo disminuya considerablemente durante octubre, noviembre y diciembre. De igual manera, las vacaciones permiten que el sector turismo aumente, generando un impacto positivo en la economía del país.

Así, podemos evidenciar que la actividad económica del país aumenta durante esta temporada. Daniel Wills, matemático y economista de la Universidad de los Andes, profesor asistente de la Facultad de Ingeniería y Ph.D. en economía de la Universidad de Pensilvania, explica dicho fenómeno.

“Sobre la actividad económica, lo que sabemos tradicionalmente es que el cuarto trimestre del año hay mayor actividad económica, y un incremento del PIB. Y dependiendo del sector económico, en algunos el efecto de diciembre es muy fuerte, aunque en otros sectores no tanto. Además, se ve menor desempleo. Siempre, en noviembre, el desempleo cae. En diciembre no tanto; más que todo esto se da en noviembre porque también llega la temporada de vacaciones, donde se producen otros efectos. Octubre y noviembre por lo general son buenos meses para la actividad económica.

”Hay ciertos sectores en donde la actividad es más fuerte. El sector construcción es uno de esos, y en el último trimestre aumenta un 20%, lo cual es enorme. El comercio aumenta 10%, como también los servicios, entre los que se encuentra el sector turismo, el cual crece un 13%. Aunque dentro de este sector no todos los planes tienen la misma acogida. Hay otras áreas que no aumentan tanto, como el transporte, el cual solo aumenta 2%. Y para el gobierno también es un buen período por la recolección de impuestos, la cual aumenta un 7% por todo este incremento en la actividad económica.

”Pero el común denominador es que en el último trimestre todo aumenta. No hay ningún sector que caiga en diciembre. Esto se da por los jalonamientos de unos sectores a otros: el sector turismo aumenta, y eso jalona al sector transporte. Aun si no es muy grande, este efecto genera crecimiento. Pero dicho aumento sí está inclinado a ciertos sectores. La contrapartida de esto es que, así como noviembre y diciembre fueron meses de bonanza, los primeros meses del año son de guayabo fuerte. Sin embargo, otros sectores son más estables. Y en términos de desempleo es lo mismo. Sabemos que con el cambio de año mucha gente se queda sin trabajo. El sector del comercio nos da un ejemplo muy claro: en época navideña vemos cómo se necesitan auxiliares extra que se contratan por la temporada, y en enero se despiden, y eso hace que vuelva a aumentar el desempleo en esta época”.

También el gusto incide

No obstante, hay empresas que, a pesar de la gran acogida que tiene su sector durante la temporada, dependen mucho de la inclinación de las personas por realizar uno u otro plan. Óscar Gómez, emprendedor Uniandino, nos cuenta su experiencia:

“Mi emprendimiento tiene como objetivo ofrecer viajes ecoturísticos por Colombia, involucrando actividades como senderismo, avistamiento de aves, fotografía e incluyendo a las comunidades en cada región que se visita, tanto para conocer su cultura y formas de vivir, como para apoyar las actividades turísticas que facilitan.

”Desde mi sector, diciembre no es un mes muy activo. Aunque viene el pago de primas y demás, las personas suelen pasar las festividades en familia; entonces no es un mes muy especial para viajes de este tipo. Por ejemplo, yo tengo un plan al Desierto de la Tatacoa para el fin de semana del 8 de diciembre, pero de ahí en adelante nada más”.

En conclusión, para los colombianos, el último trimestre del año es muy propicio para el crecimiento de la actividad económica. Y no solo en el país. Este es un patrón mundial. En las economías occidentales es una época de mucha actividad: se cierran muchos negocios para el año que viene, se compran muchos bienes y se consumen muchos servicios y productos. Por ser una temporada de vacaciones, se presta para que las personas realicen actividades alternas, y para la gran mayoría de las personas no significa dejar de trabajar o perder el empleo que tienen. En todo caso, la época decembrina suele tener un efecto positivo porque el último trimestre, en términos de empleo, es mucho mejor que el resto del año. Históricamente siempre ha sido provechoso y favorable.

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