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En consecuencia, a pesar de la evidente dinámica de la economía colombiana observada en 2018, las perspectivas muestran nubarrones para 2019, considerando la incertidumbre en el consumo de los hogares, lo cual dependerá de cómo se estructure la Ley de Financiamiento, y la estabilidad que se logre en el precio internacional del crudo.


Escrito por: Francisco Barnier González


La evolución de la economía colombiana ha mostrado una tendencia favorable en el segundo trimestre de 2018, con un crecimiento de 2,8% frente al mismo período en 2017, de acuerdo a Prospectiva Económica, publicación de Fedesarrollo (edición de septiembre). Tendencia explicada fundamentalmente por la recuperación de la demanda interna y de las exportaciones.

Estas señales de recuperación comienzan a consolidarse en los principales indicadores económicos: el comercio al por menor creció 5,4% para el período enero-agosto y las exportaciones totales presentaron una variación del 14,8%, dentro de las cuales el sector industrial aumentó en 9,5% para el mismo período, de acuerdo a resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la ANDI del mes de agosto de 2018.

La situación de la industria medida por la percepción de los empresarios sobre el clima de negocios refleja que el 61,8% de los encuestados califica la situación actual de las empresas como buena, nivel significativamente superior al observado de 51,8% en el mismo mes de 2017. Asimismo, el Índice de Confianza al Consumidor (ICC) es favorable, al reflejar un promedio positivo de 4,7% para agosto de 2018 frente a un indicador negativo del –15,9% en el mismo mes del año anterior.

Respecto a indicadores de demanda, se observa que en el mes de agosto 88% de los empresarios encuestados califican sus pedidos como altos o normales, nivel superior al 80,7% del año anterior, y la utilización de capacidad instalada alcanzó un nivel de 81,3% en agosto de 2018, colocando el promedio del año en 79,3%, por encima del año anterior de 75,4%.

Por su parte, el déficit de cuenta corriente continúa su ajuste, principalmente por el comportamiento de las exportaciones tradicionales y remesas, pero su dinámica está limitada por la recuperación de las importaciones, en línea con el fortalecimiento de la demanda interna. Por lo anterior, Prospectiva Económica estima que el déficit en cuenta corriente para 2018 se ubicaría alrededor de 2,8% del PIB, y en el mediano plazo, mantendría una dinámica que permitiría su reducción al 2,4% del PIB en 2022.

En lo referente a variables monetarias, teniendo en cuenta que la inflación se ubica en agosto de 2018 en 3,1%, cercano al rango medio de la meta, se espera que la Junta Directiva del Banco de la República mantenga estable la tasa de intervención en 4,25% y la inflación permanezca alrededor de 3,3% para 2018 según Prospectiva Económica.

Es de prever que el proceso de recuperación económica se sostenga, consistente con un buen desempeño del consumo de los hogares para este final de año, por lo que Fedesarrollo estima un crecimiento económico del 2,9% para 2018 y del 3,5% para 2019.

Sin embargo, no todo parece color de rosa y el panorama fiscal aparece bastante complejo para 2019, puesto que el Gobierno Nacional, ante la necesidad de realizar ajustes fiscales que permitan garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas, propone reducir la carga tributaria a las empresas pero gravar el IVA a productos exentos de la canasta familiar en la Ley de Financiamiento. Lo anterior debilitaría el consumo de los hogares de toda la clase media colombiana.

Lo anterior no es de poca monta, puesto que la encuesta presentada ubica como el mayor obstáculo actual de los empresarios para el desarrollo de la actividad productiva en agosto de 2018, la falta de demanda en 31,1%, seguido por el costo y suministro de materias primas en 24,1% y por la volatilidad del tipo de cambio en 21,5%.

Aunque las condiciones externas han afectado ligeramente la tasa de cambio para situarse alrededor de $3.200 por dólar, la incertidumbre en cuanto al precio del petróleo puede generar choques externos en la economía teniendo en cuenta su baja demanda mundial, lo que ha generado volatilidad de su precio, que al final dependerá más de la capacidad de la OPEP para regular la oferta mundial del crudo.

A su vez, Arabia Saudita anunció que reducirá su oferta en 500.000 barriles diarios y que más recortes podrían venir el año entrante. El consenso entre los miembros OPEP es “hacer lo que sea necesario para balancear el mercado”; incluso, recortar la producción de sus miembros por lo menos en 1,2 millones de barriles diarios.

En consecuencia, a pesar de la evidente dinámica de la economía colombiana observada en 2018, las perspectivas muestran nubarrones para 2019, considerando la incertidumbre en el consumo de los hogares, lo cual dependerá de cómo se estructure la Ley de Financiamiento, y la estabilidad que se logre en el precio internacional del crudo.

Un panorama propicio para dinamizar el consumo, la inversión, la creación de empleo y lograr las tasas de crecimiento esperadas en Colombia, dependerá en gran parte de la evolución de estos factores.

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